Se debe a la combinación de una menor producción de hacienda y el incremento sostenido de los precios en las carnicerías.
Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), entre enero y marzo los argentinos consumieron un total de 512,8 mil toneladas de ese producto, lo que representa una caída del 10% frente al mismo periodo del año pasado.
Este retroceso se da en un contexto donde las plantas frigoríficas registran uno de sus niveles de actividad más bajos de las últimas décadas.
Al analizar la disponibilidad del producto por habitante, los datos indican que el promedio de consumo de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos por año, el guarismo más bajo en más de 20 años. Este nivel implica una baja del 3,7% respecto al registro de marzo del año anterior. La tendencia descendente se profundiza si se considera que hace dos décadas los niveles de consumo superaban los 60 kilos por persona.
En cuanto a la oferta, la producción de carne vacuna sumó 700.185 toneladas res con hueso en el primer trimestre, lo que significó una contracción interanual del 5,1 por ciento. Esta reducción equivale a unas 37.500 toneladas menos ofrecidas al mercado.
La industria señala que la menor cantidad de animales enviados a faena fue compensada solo parcialmente por un aumento en el peso promedio de la hacienda, que alcanzó los 236 kilos por animal en gancho durante el mes de marzo.
Los precios subieron casi el doble que la inflación
La dinámica de los valores en el mostrador aparece como uno de los principales factores que explican la retracción del consumo. Durante el tercer mes del año, el rubro de carnes y derivados registró un incremento del 6,9% mensual, según los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) relevados por el Indec. Este ritmo de aumento superó ampliamente la variación del nivel general de inflación, que fue del 3,4% en el mismo mes. En términos interanuales, la suba de la carne alcanzó el 55,1%, frente a un 32,6% del índice general.
Las cifras surgen del relevamiento que hace la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. El gasto promedio diario fue de $108.982, lo que implicó una baja real de 8,4% frente al año pasado.