Con 69 votos positivos, 3 negativos y 3 abstenciones el Senado sancionó como ley el pacto. Un acuerdo que tardó 26 años.
Después de más de dos décadas de negociaciones, el Senado de la Nación Argentina aprobó este jueves el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, con 69 votos favorables, 3 en contra y 3 abstenciones, transformando el tratado en ley nacional y marcando un hito en la política comercial argentina.
La iniciativa, que se constituyó como uno de los asuntos centrales de la sesión legislativa, fue defendida por el oficialismo como un paso estratégico hacia la apertura económica y la integración global.
El debate parlamentario transcurrió durante varias horas y evidenció cruces entre bloques sobre el impacto económico y las prioridades de la política internacional. Desde el oficialismo se destacó que este tratado -luego de más de 26 años de arduas negociaciones entre los países del Mercosur y el bloque europeo- podría impulsar las exportaciones argentinas y ampliar mercados para las economías regionales. En contraposición, algunos senadores manifestaron reservas sobre la falta de medidas de resguardo para sectores productivos sensibles que podrían verse afectados por la apertura comercial.
Fuera del recinto, la aprobación en Argentina se dio en simultáneo con avances en otros países integrantes del bloque regional. Uruguay fue el primer Estado del Mercosur en completar la ratificación del pacto tras el visto bueno unánime de su parlamento, lo que lo posiciona como pionero en implementar el tratado a nivel nacional.
El acuerdo, firmado formalmente el 17 de enero en Asunción por representantes del Mercosur y la UE, establece las bases para una zona de libre comercio que abarca a más de 700 millones de personas, con reducciones arancelarias progresivas tanto para productos sudamericanos como europeos. La creación de este espacio comercial implicará un proceso de desgravación de gravámenes en los próximos años, con efectos anticipados en sectores como la agricultura, manufacturas e inversiones.
El Gobierno argentino celebró la sanción como una política de Estado con potencial transformador para el país, subrayando que la aprobación legislativa refuerza la estrategia de inserción internacional en un contexto global competitivo. Desde la Casa Rosada señalaron que la ratificación permitirá aumentar la competitividad exportadora y atraer inversiones, aunque también reconocieron la necesidad de diseñar medidas complementarias para acompañar a sectores vulnerables ante la apertura comercial.
Aun con la aprobación en los congresos sudamericanos, el tratado deberá seguir su curso en las instancias europeas para su aplicación definitiva. Mientras tanto, la posibilidad de un inicio provisional de su vigencia está en discusión, ya que la Comisión Europea cuenta con instrumentos para avanzar con la implementación anticipada en cuanto al menos un país del Mercosur notifique la finalización de sus procesos internos.
Las medidas de fuerza se realizan en medio de un fuerte operativo de seguridad.
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